deditos rechonchos y pegajosos,
deditos curiosos y tibios,
hectareas y hectareas de muslos sudorosos
bajo cielos cuadriculados y azul marino
deditos, deditos con el vaiven del atardecer,
miradas, jadeos y palabras perdidas serpenteando
entre los bosques de sedoso cabello,
extraviandose en nucas desprevenidas
pasitos cortitos golpeando talones asustados,
y los deditos, los deditos se deleitan en el incienso del anonimato,
la oscuridad electrica y la neblina espesa entre los cuerpos,
deditos, deditos secando el sudor de piernas ajenas,
deditos y uñas que se unden hasta perderse,
niños traviesos y sus manitos sucias e inquietas,
niñas asustadas deboradas en caricias solitarias
NOTA: es hora de que segreguen los vagones en el metro, no puede ser que solitarios depravados sigan eyaculando en uniformes escolares.