Construyendo espejismos y trabando los dedos a lunas encadenadas, confiscado al reflejo en el interior de mis párpados, repto sin prisahe de encontrar las manos finas y cariñosas de la reina del horizonte,aquellos dedos infinitos que pactaron sufrimientos atesorados
sobre los granos ardientes del mis desiertos malogrados, escribese en mis rodillas el esbozo de esperanzas ahogadas en penumbra,
solsticio de verano, doble decenio me ha nombrado,
manecitas ingenuas sobre un testamento que me adjudica estos ojos de negro atrincherado,
este cabello de oleajes turbulentos,
esta piel de desteñida hombría,
mis labios forjados en silencios carcelarios,
me hereda un palpito de frágil tacto y furiosa armonía con mi sol, edad sin precio
atenuado traje estrellado, alunado y no enjuagado se desentiende de mi
a torso y alma desnuda sostienen mis flagelos, han de notarse a los otoñales botones de su alteza
han de sangrar hasta su pecho y reconocerlo,
atarse decididos a ese reflejo malherido
si, han de conocer de nuevo el cardiomotor que han seguido
no olvidéis nunca que no hubo muerte en mi suicid¡o
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