Cómo suena el cardiomotor bajo trizas de papellatidos carmesí de sueños dibujados
en desierto azul profundo
caricias vagabundas el final supo de mi
de jaulas y ojos tristes sentencia salada
lágrimas saldadas
burbujas de agridulce miel
me oscurecí sin dios ni tal
predicando los escombros
no deseo, mas caer
me creaste perdido
hace tantos siglos
imploro pétalos secados
no más sabia roja pierden la firmeza
caricias casi muertas
de plegarias inconclusas
que riman en penumbra
el silabario eterno
se triza semi enfermo
en tiniebla de un enjambre susurrante
y un ángel en la nuca
perdona amante muerta
mis manos ya no enfrían
un trago de horizonte
pliego el testamento
Ra brilla amarillento
buen día, mi recuerdo
Etiquetas: poema urbano