Azotado pared tras pared
frente a la mirada impávida de aquel ambivoluble ser hambriento
soldada mi atención a sus pasos, respiros, silencios
impregnado en su indiferencia
Me diluyo, condenado a amarle
aferrado inocente
¿Acaso pensáis que entiendo todo cuanto ensombrece vuestra mente?
¿Que palabra tras daga puedo entender ese juego interminable?
¡Quimeras!, sabéis que mi condición es creerle enceguecido
De las grietas en mi piel, doy fe
las han causado vuestros colmillos al besarme,
vuestras garras al tomar mi afecto desprevenido,
suturadas con telarañas intrincadas hasta vuestros deseos
Jadeante
Me someto a los dioses,
clamo su omnindiferente piedad,
plegarias a cambio de respuestas extintas
¡Saciad vuestra sed de una vez y convertidme en pasado ambulante!
¡Malgastad vuestro tiempo en corazones que no sepan latir con intensidad!
¡Asesinadme ya!
...
O amadme
como yo intenté negarlo
bajo el umbral de mi desdicha
La música ya se detiene...
sad
Etiquetas: poema urbano