Por mucho tiempo se penso que el ojo humano proyectaba luz y que, lo que no era visto quedaba sumido en la oscuridad. En la actualidad creencias como aquella no son motivo de discusión alguna, sin embargo: aunque sabemos que las cosas siguen ahí aun cuando no las vemos, para nuestro mundo interno ¿existen?.
Cuando caminamos por una calle, una por la que siempre pasamos y conocemos pero, con una persona a la que amamos, ese mismo trayecto, tan familiar, desaparece y todo lo que nos importa son los ojos del otro, sus palabras y movimientos, tanto que la calle desaparece y puede que nos perdamos y lleguemos a un lugar nuevo ¿Por qué?, porque hemos creado una realidad nueva, una que es compartida por solo dos personas, un planeta dentro de otro, en el cual lo demas no importa. Entonces, ¿es realidad el pavimento por el que se camina o las risas y aquel cosquilleo calido en el pecho?. En ese instante el universo se redujo a un sentimiento infinitamente personal, eternamente profundo y real.
Para cada faceta de un ser hay una realidad, y cada alma que nos conformas e preocupa por distintos niveles del ambiente, quizas en otros dias fue importante llegar al final de la calle porque llovia, entonces surgia la importancia de los baches que formaban pozas. Otros, esas pozas eran un espejo del mundo y nos preguntamos ¿y si yo fuese el reflejo?
Al morir nos percatamos que ningun sabor en nuestros labios se parece al que sentira otra persona, por ello nos emocionamos al describir que, un sentimiento se puede compartir en forma, tiempo e intensidad con otro. en definitiva lo unico que existe esta en nuestro pecho; cuando se hiela o arde de felicidad, es lo importante, lo demas es un disfraz delgado cubriendo el mundo, sus cadenas, el destino, el karma o a “Dios”, si asi se desea.
"Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Sinclair, el camino de la mayoría es fácil, el nuestro es difícil. Caminemos."
(Demian. Herman Hesse).
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