
Me acostaría sobre las dagas afiladas,
mas pretendo ser sueño y no morir intentando salvar una gota acida
atrapado en la dama de hierro, me acaricia la piel
tiemplo y lento los clavos se abren paso dolorido
avanzar o retroceder,
las cascadas de vino tinto rasguñan hasta tocar el suelo
cómo mi pensar
marchar lento al silencio
contorno sombrío hazme carne inerte,
a imagen y semejanza se prolonga la yaga
Padre nuestro que estás en el suelo
petrificado seas, sin nombre
venga a nosotros tu sueldo
pudrase tu lealtad tanto en tierra cómo en miedo
no nos dejes vivir con corazón
y liberanos de paz
omen
Etiquetas: poema urbano, sinapsis