La iglesia se encarga siempre de poner su versión de las cosas, de santificar cuando se les place, de darle todo el crédito a su "dios" por las acciones de las buenas personas. Bien, es eso lo que ocurrió con San Francesco d'Assisi, que descalzo, sucio, con el cuerpo moribundo -mas no el espíritu- llego hasta el Vaticano acompañado de un reducido séquito pidiendo ser reconocido y, luego de que el papa se "compadeciera" le dejo entrar en la "sagrada" mansión; se digno a escucharle para después reconocer su obra.
Caminante no hay destino
paso a paso,
heridas profundas
comiendo voraces los pies,
cantan aves,
en sus alas
el animo de un viaje incierto,en su canto
sobrevive la esperanza
la tierra se impregna,los hedores nacen
y la fe apuesta sus almaslos hombres y su absurda misión
el mundo y su suicida creación
nacieron calvos simios para destruir
un perro vago ladra:
soy su salvador
nadie supo oírlo
Hamlet: donde estés, sabes que te ame, aunque nadie supo entenderlo. Disculpa si no pudiste darte cuenta de cuanto te amo. En tu abrazo, en mis sueños en el baile de una llama; veo tus ojos tristes, inocentes y eternos.
Gracias Nicole por traérmelo una vez más.Entre los muros de una iglesia, donde nunca pensé sentirte, junto al amor de mi vida, gano otro latido, quizás el único que tenga hoy.
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